Perfil – Eugenia Silva G.

Nació en la provincia de Imbabura, ¿puede hablarnos de sus padres y su familia?

Mi padre, Carlos Solines Zanatta, nació en Guayaquil y contrajo matrimonio con la otavaleña Tula Coronel Bosmediano, habiéndose radicado en la ciudad de Otavalo, donde nacimos seis de los siete hijos que tuvieron. Hasta los 11 años vivimos en esa tranquila y bella ciudad, en la que terminé el cuarto grado de escuela primaria, niñez que transcurrió en un ambiente con comodidades y cariño.

¿Algún recuerdo especial en sus estudios primarios y secundarios?

Los primeros cuatro años estudié en la escuela fiscal José Martí de Otavalo, con el querido profesor Jaime Burbano Aloma,
quien nos inculcó valores éticos, cívicos y de solidaridad social que fueron reforzados en Quito, en el quinto grado en la escuela Luis Ulpiano de la Torre, con los recordados maestros: Rivadeneira, Jijón y Ordóñez. El sexto grado lo cursé en la escuela fiscal 10 Eloy Alfaro y la secundaria en el colegio municipal Sebastián de Benalcázar siendo rector su fundador el Ing. Miguel Andrade Marín quien, junto a profesores de gran conocimiento, capacidad y mística, lo convirtieron en uno de los mejores colegios del Ecuador del que han egresado valiosos ciudadanos que han aportado con sus servicios al desarrollo del país.

¿Siempre fue su vocación el derecho?

Pese a que en la ciudad de Guayaquil cursé dos años de Ingeniería Química en la Universidad Estatal, porque quería estudiar una profesión técnica para ayudar al desarrollo del país, por falta de equiparación de materias con las universidades de Quito, cuando regresé a vivir a la capital, ingresé a la facultad de derecho de la Universidad Central, la que se cerró por problemas políticos en el año 1.962. Años después ingresé a la Universidad Católica donde terminé mis estudios, graduándome de doctor en jurisprudencia y abogado, profesión que siempre estuvo entre mis opciones y preferencias.

¿Cuál hubiese sido su segunda opción?

La sociología y la economía y filosofía políticas son otras disciplinas que siempre me atrajeron y, por ello he incursionado en ellas y las he estudiado a lo largo de mi vida.

¿Cómo desarrolló sus estudios en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Católica del Ecuador?

Mi ingreso a la universidad, en 1.965, fue un poco tardío. Anteriormente, a más de trabajar, dedicaba mi tiempo a la actividad política. Estas circunstancias y mi matrimonio, al terminar el segundo curso con mi compañera de aula Ximena Moreno Echeverría; hicieron que mi paso por la universidad sea de dedicación seria y responsable en los estudios, por la edad y las obligaciones que teníamos que afrontar por la familia que formamos y el primer hijo que nació al año de casados.

¿Quiénes sus maestros y sus compañeros más recordados?

A todos los profesores los recuerdo con respeto y admiración, por sus conocimientos y calidad humana, pero de quienes más me acuerdo son de los doctores: Gonzalo Zambrano, Tito Cabezas, Jaime Flor, José Vicente Troya, René Bustamante, Juan Larrea, José Ignacio Donoso, Juan Boada, Eduardo Carrión, Alejandro Ponce y Carbo y el padre Juan Espinoza. De los compañeros de aula, recuerdo a: Ximena Martínez, Alberto Wray, Clara Montes, Adolfo Callejas, Antonio Rodríguez, Nelson Falconí, Renato Moreno, Wilson Granja y Marcela Barberis, entre otros.

¿Cuándo inició su ejercicio profesional?

Pese a que no podía ejercer la profesión, desde que cursaba el segundo año, ya incursionaba en temas relacionados con las leyes, cobranzas y servicios, actividades que me servían para mantener el hogar. Cuando obtuve el título de licenciado comencé como profesor de la Escuela de Servicio Social Luisa de Marilac adscrita a la Universidad Central.

¿Cuáles sus áreas favoritas del Derecho y las de especialización?

Laboral, societario, civil, tributario y contratación pública.

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