¿En realidad nos faltan 3?

3 muertes se han impuesto a un total de 7 muertes que han sido el resultado del conflicto entre grupos disidentes de las FARC y el Estado Ecuatoriano. La cuestión planteada es: ¿La condolencia con las víctimas tiene su origen en los sentimientos de las masas o en los medios de comunicación? En realidad, estos últimos días entre atentados terroristas y secuestros, no solo periodistas han sido víctimas del conflicto; miembros de la Infantería de Marina de las Fuerzas Armadas del Ecuador también han tenido pérdidas en sus integrantes

La psicología de las masas ha determinado que los individuos se contagian del comportamiento colectivo por diversos componentes, ya sean políticos, generosos o crueles, heroicos o pusilánimes; pero, en definitiva, responden a impulsos. Le Bon (1895) afirma: “La masa que es conducida casi exclusivamente por el inconsciente, (…). Las acciones realizadas pueden ser perfectas en cuanto a su ejecución, pero al no estar dirigidas por el cerebro, el individuo actúa según los azares de la excitación” (p.21). En los mismos días que se lanzó la campaña #nosfaltan3, en las redes sociales el Capitán Edwin Ortega emprendió una campaña que incluía a todas las víctimas: #nosfaltan7, sin embargo, su alcance no llegó a al mismo que el emprendido por los medios de comunicación.

A mi juicio, el olvido de las demás víctimas del conflicto se funda en que su emisor, esto es, los medios de comunicación se han creado una campaña con una densa carga emotiva; sin embargo, el componente fundamental en este tipo de campaña es la clase, que causó la ruptura de las redes sociales involucradas, pero teniendo un efecto directo en la susceptibilidad de la sociedad civil. La clase ocasionó la individualización de las víctimas fundadas en un sentido de pertenencia; únicamente al equipo periodístico de El Comercio, excluyendo al resto de víctimas, es así que los medios de comunicación crearon la consigna #nosfaltan3 a partir del secuestro de sus integrantes y no desde el momento en que fueron abatidos los miembros de la infantería marina.

Sus efectos ponen en riesgo de caer en situaciones de vulnerabilidad al resto de víctimas, no directa, por el contrario, a los familiares que únicamente se tuvieron que conformar con condolencias del gobierno y noticias intrascendentes que no llegaron a conformar vigilias y marchas reclamando al gobierno la seguridad de todos.

Finalmente, tenemos el cuestionamiento sobre el alcance de la difusión de información de los medios de comunicación y como nos influye como sociedad. No obstante, lo realmente importante es la necesidad de todo el pueblo ecuatoriano, que se concentra en la efectiva seguridad interna y externa del Estado y, más aún, la expulsión de los grupos disidentes de las FARC, pero para ello la solución no consiste en retomar las prácticas violatorias de derechos humanos, justificadas en un Derecho Penal del Enemigo, porque significaría en asumir el rol de estos grupos; más bien la lucha debe ser coordinada y coherente entre las instituciones competentes de la seguridad del Estado, y a nosotros, los miembros de la sociedad civil el apoyo integral a los agentes que actualmente se encuentran en la frontera, pero sobre todo, luchar contra la deshumanización del otro, porque lo único que nos distingue de ellos, es nuestra racionalidad y respeto a los derechos fundamentales de todos los seres humanos.

Bibliografía

Le Bon, Gustave. (1895). Psicología de las masas. Último Reducto.

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