Eugenia Silva – Directora

NJ 146

Una destacada trayectoria profesional es la carta de presentación del Doctor José Modesto Apolo Terán, quien ha representado al Ecuador en ámbitos internacionales como el Abogado Maritimista de mayor experiencia en el país. Por su alta calificación fue nombrado Presidente del Instituto Iberoamericano de Derecho Marítimo. Ha realizado invalorables aportes al Derecho en la especialidad mencionada. Es un reconocido editorialista y ha recibido distinciones por sus actuaciones a nivel público y privado. Agradecemos su gentil colaboración en la presente entrevista.

De origen guayaquileño, ¿puede compartir sus vivencias junto a su familia?

Nací en Guayaquil, el 30 de enero de 1949, formando parte de un núcleo familiar pequeño, conformado por mis padres, mi hermana y mi hermano menor que nació 11 años después que yo. En mi infancia la mayor influencia la ejerció mi abuelo materno, José Guillermo Terán Lascano, quien habiendo formado parte de la Guardia de Corp. del Gral. Eloy Alfaro, llegó a ser Capitán del Ejército Revolucionario, fue luego nombrado Cónsul General en el Norte de España con sede en Santander, Concejal del Cantón, entre otras actividades. Sus ideas liberales me fueron transmitidas con la pasión de quien había luchado a lado del Gral. Alfaro, y por tanto, sentía de lo más hondo de su ser, los principios del Partido de las Luces.

¿Cómo se desarrolló su formación estudiantil en los años de escuela y colegio?

Mi formación estudiantil se inició en la Escuela Activa, que posteriormente se convirtió en el Colegio Urdesa School, que a la época era totalmente bilingüe, al igual que el Colegio Americano, recibiendo en las mañanas, las clases en español, y en la tarde, las materias en inglés. Ingresé posteriormente al Colegio Javier, regentado por los Jesuitas. La Compañía de Jesús marcó mi alma y me puso a la sombra de la Madre Dolorosa, cuya estampa conservo conmigo desde que tengo 12 años. Mi permanencia en el Colegio Javier la recuerdo como una de las etapas más importantes de mi vida, no solo por la educación sino también por la formación espiritual y el haberme inculcado valores que complementaron los adquiridos en el hogar familiar, todo lo cual formó mi carácter y mi capacitación estudiantil y espiritual, que culminó con mi ingreso en la Universidad Católica de Guayaquil, que también había sido fundada bajo el auspicio de la Compañía de Jesús.

Es de relevar que al finalizar mis estudios secundarios, y como parte de la preparación Jesuita, nos llevaron a la Casa de Retiros en Machachi, habiendo cumplido una semana de retiro espiritual en completo silencio, lo que moldeó definitivamente mi formación cristiana.

¿Qué le motivó a continuar sus estudios en Derecho?

Desde temprana edad en el hogar familiar se hablaba continuamente de Derecho y de Justicia. La pasión de mi padre por el Derecho y por la Justicia Social, teniendo como base la filosofía, enrumbaron mi decisión para estudiar Jurisprudencia, y teniendo ya la experiencia de la capacidad docente de la Compañía de Jesús, estaba claro que mi carrera profesional de Derecho, la haría en la Universidad Católica de Guayaquil, que en ese tiempo, tenía como Gran Canciller al Arzobispo de Guayaquil, evidenciando su vínculo con la Iglesia Católica.

Como hecho curioso, debo citar que soy de la Sexta Promoción del Colegio Javier y de la Sexta Promoción de Abogados de la Universidad Católica de Guayaquil.

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