Perfil – María Victoria Córdova, María Belén Córdova y María Victoria Santillán

Su Vida

Nació en Tulcán el 24 de septiembre de 1922, sus padres fueron Don Julio F. Córdova León, senador y diputado por el Carchi y la señora Rosa Guerrón Pérez habiendo tenido su familia la fábrica de velas. Don Julio F. Córdova León formó parte de la Asamblea Nacional Constituyente de 1946 – 1947, la que promulgó el 31 de diciembre de 1946 la Constitución Política
del 46, Norma Fundamental que en opinión de muchos constitucionalistas ha sido la mejor Carta Magna del Ecuador.

En 1959 se casa con doña Victoria del Carmen Misas Mendiguren, nacida en Santander – España, hija de José Misas Elías y Victoria Mendiguren Martínez. No cabe duda que junto a un gran hombre siempre hay una gran mujer. Victoria, mujer de vanguardia que ya en el año de 1959 contaba con un título como maestra de enseñanza general básica EGB, dejó su España
natal y formó junto con su marido una familia sólida y ejemplar. Eduardo y Victoria fueron novios por casi 9 años de los cuales 6 se comunicaron entre España y Ecuador mediante cartas diarias.

Mantuvieron casi 62 años de un matrimonio en el que se practicó la máxima:

“la familia que reza unida permanece unida”.

Al cumplir 60 años de casados, su nieto Francisco José, al no poder estar con ellos en su celebración les escribió:

“En este día tan especial lo importante no son los años que han pasado, sino la unión que representan, de lo que viene a ser el inicio de lo que más adoro en este planeta que es la familia en la que he crecido. En este día celebramos algo tan importante como los sesenta años de casados de mis abuelos, dos de las figuras más influyentes en mi vida y que siempre han estado sin importar nada. Por lo que me atrevo conoce como bodas de diamante, celebramos el amor y el sacrificio de lo que significó hace sesenta años el inicio de nuestra familia, […] Mientras escribo esto me viene a la mente algo que escuché hace ya bastante: el que no sabe de dónde viene no sabe a dónde va, pero esta frase no hace referencia a delimitaciones geográficas, banderas o continentes, trasciende a lo que es saber que de donde venimos no es un país sino una familia y las personas importantes en nuestra vida, si de fronteras se tratara no sabríamos lo que es una “tortilla de patata” o que la “papa del Carchi” queda muy bien en ella.”

Eduardo y Victoria son ejemplo a seguir como padres y abuelos, quienes no conformes con proyectar sus virtudes cristianas en sus hijas y nietos, decidieron compartir sus vivencias con otras parejas y ser su guía a través de cursos de formación impartidos en el Movimiento Familiar Cristiano, en el que sin descanso enseñaron y recordaron que el matrimonio es
una comunidad de vida y amor en la que hombre y mujer son distintos y complementarios. Procrearon tres hijas: María del Mar, María Victoria y María Belén Córdova Misas, todas profesionales, la primera Ingeniera Electrónica y las otras dos siguiendo el camino de su abuelo y padre, también abogadas y doctoras en Jurisprudencia. Eduardo Córdova siempre
bromeaba y decía:

“Sin ser mujeriego he gastado todo mi dinero en mujeres”.

Posteriormente Eduardo y Victoria tuvieron siete nietos: María del Mar, Eduardo José y María Ángeles Acosta Córdova; María Victoria y Francisco José Santillán Córdova; y María Alejandra y María José Larrea Córdova.

De sus nietos dos siguieron sus pasos como abogados, María del Mar y Francisco José quien aún está estudiando. Antes de morir tuvo la dicha de conocer a su bisnieta Ana Paula Stacey Acosta, hija de María del Mar y Luis. Estaba en camino Micaela Pérez Acosta quien nació el 25 de marzo de este año, hija de María Ángeles y Andrés.

Ícono de la niñez de los nietos de Eduardo, fue la vieja máquina de escribir que habiendo sido primero instrumento de estudio y trabajo, pasó a ser reliquia amada por los niños a quienes el abuelo les permitía usarla “con cuidado” y jugar a ser abogados, ingenieros, escritores, artistas, soñadores, triunfadores como fue él.

El 10 de enero de 2021, a los 98 años, muere en el calor del hogar que siempre cultivó y ponderó por encima de todo. Luego de su partida, la familia Córdova Misas recibió innumerables manifestaciones de solidaridad, amor y sobre todo gratitud de gente que ni siquiera conocían. Fue sin lugar a dudas un hombre muy de darse a los demás.

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